Cada vez que me cruzo en tú camino y te observo detenidamente , siento que me falta el aire, como si mis pulmones no dieran más. Mi corazón late fuertemente, sin la intensión de parar, queriéndose desprender de mi pecho. No puedo emitir palabra alguna, siento que la timidez invade mi cuerpo. Mirarte a los ojos es imposible cuando te encuentras tan cerca de mi. Desde la distancia, sólo observo tus labios, tan sutiles...como el terciopelo, tan delicados, teñidos de rojo, como un precioso y reluciente rubí. Sólo quiero correr hacía a ti y poder besarlos. Siento que ya nada puedo perder, te perdí a ti cuando nunca te tuve realmente. Te logré mantener sólo en aquellos sueños irreales, irreales como la idea que me llegases a amar. Te veo cada vez más y me resulta imposible que lo pueda lograr. Lo siento como un amor tan puro e inocente. Continua pasando el tiempo y yo sigo corriendo detrás de mis deseos, que en un instante se destruirán por completo, se desvanecerán como todo lo que nunca te pude decir.
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